MOTIVACIONES

EL AMOR PERDONA, RELATO CORTO.

Ella salió de la universidad, pensando en ir directo a casa, estaba cansada,  física y emocionalmente. Solo pensaba en aquella horrible discusión, se sentía dolida y triste, recordaba la palabra “Egoísta”,  pero no se atrevía a pronunciarla, sabía que dolería mucho.

El llego a casa, después del trabajo, la culpa lo perseguía desde hacía días, pero era demasiado orgulloso para reconocerlo, entro en la habitación y la vio dormida,  no la molesto, sabía que ella necesitaba descansar.

Ya avanzada la noche, se encontró observando la hermosa melena color negro azabache de su amada, desparramada en la almohada, y su cuerpo envuelto en el edredón, descansando plácidamente, no podía dejar de mirarla. Ella se despertó, sentía que la estaban observando, vio como el salía rápidamente de la habitación.

Mientras se preparaba una  taza de té,  lo vio  sentado en su escritorio,  pensó en abrir su laptop y revisar sus emails, pero alzo la vista hacia el  ventanal que daba hacia el patio de la casa, y vio que estaba lloviendo.

Paso frente a Él, con el corazón apretado,  la indiferencia la hirió tanto  como lo haría un puñal atravesándole el corazón. Se sentó en el sillón, viendo hacia la ventana, pensando que no podía aguantar más este  silencio.

El la sintió pasar, se quedo mirando su computadora fijamente, intentando averiguar qué era lo que estaba haciendo, perdiendo el tiempo, en vez de estar abrazándola, amándola. -¿Pero qué rayos me pasa?- se dijo a sí mismo.

Una ráfaga de aire frió y húmedo le trajo un aroma dulce y almendrado, ese aroma al que era adicto, que lo había cautivado desde hacía años. Contra todo su orgullo, se levanto y fue hacia Ella.

Se arrodillo a su lado, y dijo tantas cosas como pudo en una milésima de segundo. Ella,  sorprendida, se limito a observarlo y descifrar que le había dicho.

-“Perdóname, amor mío, he sido un tonto, tu eres la luz de mi vida, quiero apoyarte,  alentar tus sueños y metas, no comportarme como un egoísta, lo siento mucho, espero que algún día puedas perdonarme por todas las cosas que te he dicho”- le dijo mientras tomaba su mano y le daba un beso en la alianza.

Ella lo miro, fijamente a los ojos, esos ojos azules, atormentados por la culpa, sinceros, supo que lo perdonaría, porque lo ama.

–Claro que te perdono, mi amor.

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